Cómo fertilizar los cultivos: tipos de fertilizantes y dosis

Aprende cómo fertilizar los cultivos, qué tipos de fertilizantes existen, cómo calcular las dosis y cuándo aplicarlos para mejorar la producción agrícola.

Oct 11, 2026 - 14:13
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Cómo fertilizar los cultivos: tipos de fertilizantes y dosis
Aplicación de fertilizantes para mejorar el crecimiento de los cultivos agrícolas

La fertilización de los cultivos es una práctica fundamental para mejorar la productividad agrícola, mantener la fertilidad del suelo y obtener cosechas de buena calidad. Sin embargo, aplicar fertilizantes sin conocer las necesidades del cultivo puede generar gastos innecesarios, deficiencias nutricionales y contaminación del agua y del suelo.

Para fertilizar correctamente, es necesario conocer las características del terreno, la etapa de crecimiento de la planta, los nutrientes disponibles y el rendimiento que se desea alcanzar.

En esta guía aprenderás cuáles son los principales tipos de fertilizantes, cómo determinar las dosis y qué recomendaciones debes seguir para mejorar la nutrición de tus cultivos.

1. ¿Qué es la fertilización agrícola?

La fertilización agrícola consiste en incorporar nutrientes al suelo o directamente a las plantas para favorecer su crecimiento, desarrollo y producción.

Las plantas necesitan diferentes elementos químicos para completar su ciclo de vida. Entre los principales nutrientes se encuentran el nitrógeno, el fósforo y el potasio, conocidos como macronutrientes primarios.

También necesitan calcio, magnesio, azufre y micronutrientes como hierro, zinc, boro, manganeso y cobre, en cantidades que varían según la especie y las condiciones de cultivo.

Una fertilización equilibrada ayuda a desarrollar raíces, hojas, flores y frutos. No obstante, una mayor cantidad de fertilizante no significa necesariamente una mayor cosecha.

2. Tipos de fertilizantes utilizados en la agricultura

Fertilizantes orgánicos

Son materiales de origen animal o vegetal que aportan nutrientes y pueden contribuir a mejorar las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo.

Entre los más utilizados se encuentran:

  • Compost elaborado con residuos orgánicos.
  • Estiércol adecuadamente tratado.
  • Humus de lombriz.
  • Abonos verdes incorporados al suelo.
  • Otros materiales orgánicos acondicionados para uso agrícola.

La concentración de nutrientes de estos productos es variable. Por eso, su aplicación debe considerar su grado de madurez, humedad, composición y condición sanitaria.

Fertilizantes minerales

Contienen nutrientes en concentraciones conocidas y suelen utilizarse para corregir deficiencias o satisfacer las necesidades específicas de los cultivos.

Algunos ejemplos son:

  • Urea: fuente de nitrógeno.
  • Fosfato diamónico (DAP): aporta nitrógeno y fósforo.
  • Superfosfatos: aportan fósforo.
  • Cloruro de potasio: aporta potasio.
  • Sulfato de potasio: aporta potasio y azufre.
  • Sulfato de amonio: aporta nitrógeno y azufre.

La selección del producto debe considerar las necesidades del cultivo, las características del suelo y las restricciones particulares de cada fertilizante.

Fertilizantes foliares

Son productos diseñados para aplicarse sobre las hojas. Pueden ser útiles para corregir determinadas deficiencias o complementar la nutrición del cultivo.

No sustituyen automáticamente la fertilización del suelo. Su efectividad depende del nutriente, la formulación, el estado de la planta y las condiciones ambientales.

3. ¿Cómo saber qué fertilizante necesita el cultivo?

Antes de fertilizar, se recomienda realizar un análisis del suelo. Este permite conocer características como el pH, la salinidad y la disponibilidad de determinados nutrientes.

Para obtener resultados representativos, la muestra debe recolectarse siguiendo un procedimiento adecuado y evitando mezclar zonas con características muy diferentes.

Además del análisis, es importante considerar:

  • El cultivo y la variedad sembrada.
  • La etapa de crecimiento.
  • El rendimiento esperado.
  • La fertilización realizada anteriormente.
  • El historial de producción del terreno.
  • La disponibilidad de agua.
  • La incorporación de estiércol, compost u otros abonos.

La recomendación final debe basarse en la interpretación del análisis y en las necesidades reales del cultivo.

4. ¿Cómo calcular la dosis de fertilizante?

La dosis depende de la cantidad de nutriente que se necesita aportar y de la concentración del fertilizante elegido.

La fórmula básica es:

Cantidad de fertilizante = dosis de nutriente requerida ÷ fracción del nutriente en el fertilizante

La fracción se obtiene dividiendo el porcentaje indicado en la etiqueta entre 100.

Ejemplo de cálculo con nitrógeno

Supongamos que una recomendación técnica establece la necesidad de aplicar 60 kg de nitrógeno por hectárea y se utiliza urea con 46 % de nitrógeno.

El cálculo es:

60 ÷ 0,46 = 130,4 kg de urea por hectárea, aproximadamente.

Este ejemplo es únicamente matemático. Los 60 kg de nitrógeno por hectárea no constituyen una recomendación universal para un cultivo determinado; la dosis real debe establecerse con base en el análisis del suelo, el cultivo y las condiciones de producción.

Conversión de hectáreas a parcelas pequeñas

Una hectárea equivale a 10.000 m².

Si una parcela tiene 1.000 m², representa una décima parte de una hectárea. Por tanto, una dosis calculada por hectárea se divide entre diez para obtener la cantidad correspondiente a esa superficie, siempre que la parcela sea uniforme y la recomendación esté expresada por unidad de área.

5. ¿Cuándo se deben aplicar los fertilizantes?

El momento de aplicación depende del cultivo, del nutriente y del sistema de producción.

Antes de la siembra

Algunos fertilizantes se incorporan antes de sembrar para facilitar la disponibilidad de nutrientes en la zona radicular. La necesidad de incorporación depende del producto y de las condiciones del suelo.

Durante el crecimiento vegetativo

En esta etapa, las plantas desarrollan hojas, tallos y raíces. La disponibilidad de nitrógeno puede ser importante, pero su dosis debe ajustarse al cultivo y evitar excesos.

Durante la floración y formación de frutos

La nutrición debe responder a las necesidades de cada especie. En cultivos que producen frutos, semillas o tubérculos, es importante mantener un suministro equilibrado sin asumir que todos necesitan las mismas proporciones de nutrientes.

Fertilización fraccionada

En determinados cultivos conviene dividir la dosis total en varias aplicaciones. Esta estrategia puede mejorar el aprovechamiento de los nutrientes y reducir pérdidas, especialmente cuando existen lluvias intensas, riego frecuente o suelos con alto riesgo de lixiviación.

6. Errores frecuentes al fertilizar los cultivos

Aplicar fertilizante sin analizar el suelo. Puede provocar deficiencias o excesos y aumentar los costos.

Usar siempre la misma dosis. Los requerimientos varían entre cultivos, variedades, suelos y campañas agrícolas.

Aplicar demasiado nitrógeno. Puede favorecer un crecimiento vegetativo excesivo, retrasar determinados procesos de maduración y aumentar la susceptibilidad a algunos problemas del cultivo.

Distribuir el fertilizante de manera irregular. Genera diferencias de crecimiento entre plantas y dificulta el manejo del campo.

Fertilizar antes de lluvias intensas sin evaluar el riesgo. Puede aumentar las pérdidas de nutrientes por escorrentía o lixiviación.

Descuidar el riego. La disponibilidad de agua influye en la absorción de nutrientes y en la respuesta de las plantas a la fertilización.

7. Recomendaciones para mejorar la fertilidad del suelo

Para mantener un suelo productivo durante varias campañas, se recomienda:

  1. Realizar análisis periódicos del suelo.
  2. Aplicar los nutrientes de acuerdo con una recomendación técnica.
  3. Incorporar materia orgánica madura y de calidad comprobada.
  4. Practicar rotación de cultivos cuando sea viable.
  5. Evitar la erosión mediante cobertura vegetal y otras medidas de conservación.
  6. Manejar correctamente el riego y el drenaje.
  7. Registrar las dosis aplicadas y los rendimientos obtenidos.
  8. Revisar los resultados de cada campaña para ajustar la fertilización posterior.

La fertilidad del suelo depende tanto de la disponibilidad de nutrientes como del contenido de materia orgánica, la estructura, el agua y la actividad biológica.

8. ¿Cómo calcular el costo de la fertilización?

Para estimar el costo, multiplica la cantidad de fertilizante requerida por el precio por kilogramo y suma los gastos adicionales.

Costo del fertilizante = cantidad aplicada × precio por kilogramo

Por ejemplo, si se necesitan 50 kg de un fertilizante cuyo precio es S/ 3,50 por kilogramo:

50 × S/ 3,50 = S/ 175.

Este monto corresponde únicamente al fertilizante. El costo total de la labor también puede incluir transporte, mano de obra, maquinaria y aplicación.

Para comparar alternativas, conviene calcular el costo por hectárea y evaluar si la estrategia mejora el rendimiento y la rentabilidad del cultivo.

Conclusión

La fertilización correcta comienza con el conocimiento del suelo y de las necesidades del cultivo. Elegir el fertilizante apropiado, calcular la dosis según su concentración y aplicarlo en el momento adecuado ayuda a mejorar la eficiencia productiva y reducir pérdidas económicas y ambientales.

Para los agricultores, llevar registros de fertilización y producción permite tomar mejores decisiones y conservar la fertilidad del terreno a largo plazo.

AgroAlimentos: información práctica para mejorar la agricultura, la ganadería y la producción agroindustrial.

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